El término banda amateur a menudo se malinterpreta.

Según Barry Green en su libro El juego interior de la música, “el término 'Amateur' ha llegado a significar 'no profesional' o 'no remunerado'. Pero la palabra se deriva del francés aimer ('amar') y literalmente significa alguien que 'ama' lo que hace. El verdadero aficionado, entonces, es alguien cuya actitud hacia la música nunca pierde de vista su objetivo de experiencia.”

Estamos de acuerdo, entonces, en que una banda amateur puede ser una banda ‘no profesional’, sí, pero no deja de ser un grupo de personas cuyo propósito es disfrutar unidas haciendo música y transmitir esa emoción al oyente. Y, en muchas ocasiones, su nivel es extraordinario.

Dicho esto, te muestro 3 saberes de alto impacto para la gestión de cualquier agrupación, amateur o profesional. Incluso para cualquier equipo sin importar su desempeño.

 

1. Ponte las gafas sistémicas.

Si eres líder de un equipo, cuando hablamos de la gestión de un grupo de personas, sea cual sea su objetivo o función, debemos tener unas gafas sistémicas.

Esta visión sistémica aplicada a una agrupación musical resalta la importancia de entender que cada miembro debe reconocer su papel dentro del sistema y cómo sus acciones individuales pueden influir en el éxito colectivo.

Es habitual encontrar diversidad en una agrupación amateur: jóvenes, veteranos, profesionales, estudiantes, principiantes… Cada uno tiene su rol y su aportación significativa dentro del equipo. A veces, esa aportación ni siquiera es musical. Puede que sea la persona que motive y conecte a la sección de clarinetes, o la persona que dé seguridad a las trompetas.

Además, al considerar esas redes más amplias de las que forman parte los músicos, se puede mejorar la gestión y la cohesión de la banda, asegurando un entorno de apoyo y crecimiento tanto personal como musical.

Me explico.

Un músico pertenece a una banda, llamémosle sistema 1. A su vez, este músico incluye per sé una suma de sistemas como la familia (sistema 2), los amigos (sistema 3…), el centro educativo, conservatorio, el trabajo… Sería un error, como directores, omitir estos sistemas y dirigirnos al músico, en los ensayos, únicamente como si sólo perteneciera al sistema 1. Pues, como ya sabes, arrastra necesidades, intereses y preocupaciones del resto de sistemas que puede influir en su desempeño y motivación dentro de la agrupación.

Nuestro deber es preocuparnos por sus necesidades personales, validarlas y ofrecer la ayuda necesaria en ese momento. Quizá, simplemente ofreciendo una escucha activa, el músico recupera su motivación en el ensayo.

Por ejemplo, si un músico carece de una necesidad básica de nivel 3, según la Pirámide de Necesidades Humanas de Maslow, en la que no se siente parte de su grupo de amigos o ha tenido una discusión, le será más complicado aportar su máximo rendimiento en el ensayo. En otro caso, si faltase una necesidad de nivel 1 como puede ser, simplemente, la sed, hambre o la necesidad de ir al baño, porque ha llegado al ensayo directamente desde el conservatorio, quizá tampoco esté 100% enfocado en la interpretación de su partitura.

Por ello, cuando estéis trabajando en el sistema 1, es decir, en los ensayos o conciertos, presta atención y cubre el resto de sistemas que pueden influir en el rendimiento de cada músico.

 

2. Comparte la “hormona del amor”.

Está comprobado que tenemos una megafarmacia en nuestro cerebro. Él solito, normalmente, es capaz de segregar y producir las sustancias necesarias. Algunas de esas sustancias son los neurotransmisores, sustancias químicas que transmiten la información de una neurona a otra.

Hay 3 que forman un ciclo ideal:

    • La dopamina, el mensajero químico que te empuja a hacer cosas, el que provoca esa motivación a la acción.
    • La adrenalina, el mensajero que te sube las pulsaciones y te mantiene activo mientras realizas esa acción.
    • Y la serotonina, también conocida como la “hormona de la felicidad”, aporta esa satisfacción o placer después de un buen resultado.

Intenta provocar situaciones para que esta secuencia se active en tus músicos. Estarán enganchados y muy motivados.

Por ejemplo, si en un ensayo propones a un músico ejecutar un pasaje como modelo para el resto de compañeros, éste recibirá un chute de dopamina que lo empujará a poner todo su empeño en ello. Durante la ejecución, posiblemente se le acelere el sistema nervioso y lo mantendrá activo hasta su finalización, que será el momento de satisfacción

(serotonina) de realizar un ejemplo idóneo. Esta última sensación le flipa al cerebro, así que querrá repetirla.

Y ahora vamos con esta joya mágica.

La oxitocina, a menudo llamada la "hormona del amor", juega un papel crucial en la formación de vínculos sociales y emocionales. Varios estudios han demostrado que esta hormona está asociada con el aumento de la confianza, la empatía y la reducción del estrés. ¿Acaso no es lo que necesitamos en nuestra banda?

Dejando al margen la evidente necesidad y superproducción de oxitocina en las embarazadas, debemos provocar esta hormona en todo el grupo. Eso sí, nosotros debemos modelar estas actitudes en la banda e, incluso, implantarlas como hábitos:

    • Un abrazo en momentos determinados, puede ser un gran aliado para reducir el estrés y la tensión de un concierto o la interpretación de un solo.
    • Una palabra bonita, un comentario positivo o un agradecimiento sincero también hacen crecer ese vínculo.
    • Conversaciones informales y personales con empatía y sin juicio.

    • Eventos sociales donde dejamos al margen los roles de banda.

    • Dinámicas grupales o team building extramusicales. Te dejo algunas dinámicas aquí: josevivo.gumroad.com/l/wrlksw

Cuidado que demasiada oxitocina puede construir relaciones sólidas y duraderas creando un sentimiento de pertenencia muy potente. Y, como ya estás pensando, esto impacta directamente en la calidad y coordinación musical de la banda.

¿Por qué?

    • La presencia de relaciones sociales sólidas y el apoyo emocional proporcionado por estas relaciones pueden reducir significativamente los niveles de estrés y mejorar la salud mental.
    • La inclusión social activa el sistema de recompensa del cerebro, liberando endorfinas que mejoran el bienestar.
    • El sentimiento de pertenencia satisface una de las necesidades psicológicas básicas según la Teoría de la Autodeterminación que proponen Deci y Ryan, lo cual aumenta la motivación intrínseca y el compromiso con el grupo.
    • Cuando las personas se sienten parte de un grupo, están más dispuestas a contribuir y a invertir esfuerzo en las actividades grupales.

Más bienestar en el músico = mayor rendimiento.

 

3. La magia de los pensamientos.

Un experimento de Pascual-Leone buscaba investigar si simplemente imaginar tocar el piano podía inducir cambios en el cerebro similares a los de la práctica física real.

Dividió un grupo de personas en dos:

  • Grupo 1: Practicó físicamente una secuencia de notas en el piano durante un periodo específico.
  • Grupo 2: Sólo imaginó tocar las mismas notas, sin mover físicamente los dedos.

Los participantes que practicaron físicamente mostraron cambios significativos en las áreas motoras del cerebro relacionadas con los movimientos de los dedos.

Sorprendentemente, los participantes que solo imaginaron tocar también mostraron cambios en las mismas áreas motoras del cerebro, aunque no tan fuertes como los que practicaron físicamente.

Este experimento demostró que los pensamientos pueden inducir cambios físicos en el cerebro. La simple visualización y la práctica mental pueden fortalecer las conexiones neuronales y mejorar las habilidades, incluso modificar nuestros sentimientos, apoyando la idea de que el cerebro puede cambiar y adaptarse en función de nuestras experiencias y pensamientos.

¿Te ha sucedido alguna vez que, pensando en algo que te sucedió desagradable, te sintieras mal de repente? Igualmente sucede con una experiencia positiva.

De manera que, si entrenamos nuestros pensamientos a través de visualizaciones, podremos controlar y gestionar mejor nuestras emociones y comportanmientos en determinados momentos.

Por ejemplo, si un músico se pone muy nervioso tocando un solo en la banda y le impide interpretarlo con solvencia, puede entrenar una visualización en la que se vea interpretando el solo con confianza y seguridad. Llegado el momento del concierto, será una vez más, y podrá estár más relajado y seguro de sí mismo.

El cerebro, emocionalmente, no distingue lo real de lo imaginario.

Hay diversas estrategias para gestionar nuestros pensamientos, pero yo te sugiero aquí la visualización. Por ello, es muy potente dedicar algunos minutos de ensayo a practicarla, por ejemplo, de cara al próximo concierto o el certamen señalado.

Si quieres leer y escuchar una visualización como modelo, puedes entrar en este enlace: 

http://josevivo.es/entrena-la-visualizacion-antes-del-concierto

Sin entretenerte demasiado, y finalizando con el contexto de los pensamientos, te muestro la secuencia que el ser humano procesa ante cualquier comportamiento:

 

 

  1. Recibimos un estímulo externo que captamos con nuestros sentidos.
  2. Automáticamente se activa una emoción derivada de ese estímulo. Esta emoción es innata y no se puede controlar. Por suerte, solo dura unos segundos.
  3. Aquí aparecen nuestros pensamientos que vienen determinados por nuestro sistema de creencias y valores, quienes deciden qué es verdad y qué es importante.
  4. Nuestros pensamientos nos provocan un sentimiento. Este sentimiento viene determinado por nuestra experiencia y biografía, es decir, todo lo que hemos vivido.
  5. Finalmente, actuamos.

Como ya habrás comprobado, el punto 3 es clave en el proceso y es donde debemos entrenar para, primero, sentirnos bien y, segundo, actuar con coherencia y responsabilidad.

 

Entrena ensayo a ensayo.

Estos 3 saberes: el pensamiento sistémico, la generación de oxitocina y el control de los pensamientos son herramientas poderosas para potenciar la cohesión y el rendimiento de tu equipo. Al implementarlos, mejorará, sin duda, la conexión y el compromiso de cada miembro con el grupo, impactando directamente en la mejora de la calidad musical.

Entrena poco a poco, ensayo a ensayo. Mide los resultados y reflexiona sobre el proceso. El tiempo y la constancia evidenciarán este trabajo “invisible”.

¿Quieres llevar a tu banda al siguiente nivel?

Si te interesa profundizar en estas y otras técnicas para liderar con éxito tu agrupación, te invito a descubrir «La mentalidad de dirigir liderando». Esta formación está diseñada específicamente para directores que desean no sólo dirigir, sino inspirar y transformar a sus músicos. Juntos, podemos llevar tu liderazgo y la cohesión de tu banda al siguiente nivel.

Si quieres curiosear, visita http://josevivo.es/lidera

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